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ABRE TUS ALAS
(Broken Wings)

Israel, 2002


Dirigida por Nir Bergman, con Orli Zilverschatz-Banay, Maya Maron, Nitai Gvirtz, Daniel Magon, Eliana Magon, Vladimir Freedman.



En el Festival Internacional de Chicago vimos Broken Wings, título mucho más apropiado y coherente con el argumento de este film israelí que el que le han puesto en la Argentina para su estreno: Abre tus alas.

Se trata de un melodrama familiar ambientado en la ciudad de Haifa, que nunca saca los pies del plato de la intimidad (nada que ver con el conflicto judeo-palestino). Es que la tragedia que ha irrumpido en la familia Ulman es tan demoledora que el lugar de esa guerra permanente ha sido reemplazado por el dolor personal, la pérdida y el desencuentro familiar.

La súbita muerte del padre ha dejado a la familia en un estado de desolación y desamparo, debido a la aguda depresión que vive la madre. El hijo mayor pierde todo interés por las actividades deportivas e intelectuales que desarrollaba hasta entonces, y deambula vestido de ratón repartiendo folletos en el subterráneo; la hija mayor se destaca por su talento para la música, pero debe restarle tiempo a su banda, abrumada por las responsabilidades que caen sobre sus hombros, o sobre las delicadas alitas que lleva cuando canta, mientras su madre se enfrenta a una tristeza infinita que la paraliza, su trabajo en un hospital y un auto que se niega a arrancar. Y además están los más chicos: el varoncito arriesga osados saltos al vacío y la menor pasa de mano en mano entre sus hermanos, todos con responsabilidades exigentes para su edad.

Esta opera prima de Nir Bergman se desarrolla en un tono menor, intimista, en una serie de situaciones y viñetas domésticas que abordan las crisis generacionales, el duelo por el padre ausente, el conflicto madre-hija. La historia –que es universal y con la cual muchas familias podrán identificarse– tiene la fortuna de contar con un elenco excelente de actores noveles muy parejos, entre quienes sobresale Orli Zilverschatz-Banay como la madre superada por la tragedia, con su mezcla de fiereza y ternura, rabia y desesperación.

Cierto abuso de la metáfora (el uso simbólico del agua, la repetida figura del vuelo) y algún golpecito bajo no desmerecen una película que demuestra un delicado poder de observación y gustará a quienes estén más interesados en las batallas privadas que en el conflicto sociopolítico de Medio Oriente.

Josefina Sartora      


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